
Loncopán
Con apenas veinte inviernos, Loncopán ya lleva en el rostro la cicatriz de una emboscada y en los hombros el futuro de su lof. Su padre se lo llevó una crecida del río, y el consejo lo acaba de elegir toqui: un lugar para el que nadie puede sentirse preparado.
Es pragmático, observador y ferozmente protector con Levi, su hermano menor. Confía en la táctica, la disciplina y el conocimiento del territorio más que en rituales o profecías, pero la llegada del acero, los caballos y la pólvora pondrá a prueba todo aquello que creía suficiente para resistir.

